lunes, 8 de marzo de 2010

Una pregunta al aire

-¿Como andar por la cuerda floja del poder?


sin transfórmanos en actores suicidas


que opacan su verdadera calidez


y luz humana por el dominio de los otros.

Renovarse o Morir

Y me quede atascado en las entrañas de la ballena metálica,

marineros suicidas y peses de agua mineral atascaron sus fauces.


Si no puedo cargar con mi propio peso

moriré ahogado en la bilis del cetáceo.


La mierda resulta ser digna

si de ella surgen

los arboles del paraíso.


domingo, 21 de febrero de 2010

Ella es... ADRIANA MACIAS

Es para mí un honor compartirles este mensaje de una chica que me ha servido de inspiración para dejar de acomplejarme por las poses, prejuicios y de mas estupideces que me perjudican y que considero la mayoría las padecemos aprovechando desde aquí les mando un caluroso abrazo a Adriana Macías y aquellos que contribuyeron para que este mensaje llegara a mí y ahora yo con mucho gusto les comparto.

Hasta nuestro próximo encuentro.




La Sopa de Hasán.


Hasán, hombre rico y poderoso, abandonó su fortuna y su rango para estudiar con el maestro Abdul Effendi. A pesar de todo el trabajo y de la evolución que llevó a cabo al lado de Abdul Effendi, éste observó que no se liberaba de su orgullo; defecto que le venía de la muy elevada posición que ocupaba con anterioridad. Abdul Effendi decidió darle una pequeña lección. Le llamó y le dijo;

-¡Ve al mercado y tráenos cuarenta kilos de tripas de cordero! ¡Pero debes traerlas cargándolas sobre tus espaldas!

Hasán se fue al punto hacia el mercado, que estaba situado en el otro extremo de la ciudad. Una vez allí, compró las tripas y las cargó sobre sus espaldas. Sanguinolentas como estaban, no dejaron de mancharle de la cabeza a los pies y fue en este lamentable estado en que se vio obligado a atravesar media ciudad a fin de hacer entrega de su cargamento. Como era conocido como un hombre muy rico, cada traseúnte con el que se topaba le hacía pasar un verdadero suplicio. Por más que trataba de no parecer preocupado, sentía una profunda humillación.

A su llegada, el maestro le ordenó que llevara las tripas a la cocina para que prepararan con ellas una sopa para toda la hermandad, pero el cocinero anunció que no tenía un caldero lo bastante grande que pudiera contener semejante cantidad de despojos.

-¡Eso no es ningún problema! -repuso el maestro mirando a su discípulo-. ¡ Ve a ver al charcutero de la hermandad y pídele que nos preste un caldero!

Y Hasán, totalmente manchado como iba de la cabeza a los pies, se vio obligado a dirigirse al establecimiento del charcutero, que estaba situado en el otro extremo de la ciudad.

De nuevo cada transeúnte que se cruzaba en su camino sometió su orgullo a dura prueba. Mortificado por tanta humillación, trajo el caldero a la cocina y acto seguido fue a limpiarse. Un poco más tarde, el maestro le llamó y le dijo:

-¡Ahora, vuelve a hacer el camino del mercado y pregúntales a todos los transeúntes con los que te cruces si han visto a algún hombre llevar un montón de tripas sobre sus espaldas!

El hizo la pregunta a todas las personas con las que se cruzó y todas ellas le respondieron negativa o muy evasivamente: nadie había visto a ese hombre y las que lo habían visto no se acordaban ya de su cara.

De vuelta a la hermandad, el maestro le pidió que repitiera la experiencia a lo largo del camino del charcutero. También allí el resultado fue idéntico. Nadie se había fijado en un hombre manchado de sangre que llevaba un caldero.

Cuando Hasán informó a Abdul Effendi del resultado de su pesquisa, éste observó:

-Como ves, nadie te ha visto. Tú creías que la gente se fijaba en tu vestimenta, pero no era así. Eras tú quien proyectabas tú mirada en los demás.

Esa misma noche, el maestro dio una gran fiesta y convidó a sus invitados a tomar la sopa diciendo:

-¡Probad con nosotros esta noche la sopa de la dignidad y de la grandeza de Hasán!

La sopa se convirtió en «la sopa de la dignidad y de la grandeza de Hasán» porque éste supo aceptar la humillación y perder hasta el último ápice de su orgullo.


Hay personas que no viven su vida por orgullo, es decir, por temor al juicio de los demás. De hecho, proyectan en el mundo la mirada hipercrítica que ellos dirigen sobre sí mismos y que proviene del Superego, formado por sus padres. Prestan al mundo una mirada que no es otra que la de su Superego y, a continuación, se imaginan que son juzgadas, cuando en realidad son ellas las que se juzgan a sí mismas.

Hay que darse perfecta cuenta de que la mirada que se atribuye a los demás es nuestra propia mirada. Él mundo nos ve y nos percibe en función de la manera en que nosotros nos sentimos a nosotros mismos. Si nos sentimos muy honestos, el mundo no pone nuestra honestidad en tela de juicio. Por el contrario, si nos sentimos ladrones, atraemos hacia nosotros la sospecha y la desconfianza.

Es importante ser consciente de la manera en que nos percibimos, puesto que es esta mirada sobre nosotros la que determinará la calidad y el temor de nuestras relaciones con el mundo.


(La sabiduria de los Cuentos-Alejandro Jodorowsky)

Regálame un Instante por favor.

En la medida en que vamos avanzando, la necesidad de compenetrarnos con las causas para tener una mejor calidad de vida, en sus múltiples aspectos (espiritual, mental, corporal) se van deteriorando, corrompiendo o en el último de los casos exterminado por completo, constantemente estamos siendo ultrajados por sueños de supermercado, prestigio de márquetin, amores de entrada por salida o en su versión popular el callado y abnegado, transportes que acaparen la mirada del sexo opuesto y la virilidad eterna en un objeto material, espectaculares femeninos donde la textura del camuflaje de diseñador suplantan los problemas de inseguridad y populares arquetipos con que desayunan, se bañan y duermen todos los días el que para algunos erróneamente sigue siendo el sexo débil, a todo esto le incorporamos la carga por igual que todos llevamos en los roles religiosos y sus purgas para salir de ellas. Sin caer en generalidades todos estamos expuestos, me pongo como blanco para sus múltiples análisis y lo admito yo he estado en las mismas circunstancias así que mi deseo más sincero es empezar a trabajar para tirar los escombros que no necesitamos, porque en el transcurrir del día nos demos un instante, para analizar que nos duele, que nos enfurece, que nos roba el sueño, hacia donde estamos encaminando nuestras vidas, el proceso no será fácil, trataremos de escudarnos en otros con tal de no pasar tiempo con nosotros mismos, para no asumir nuestra responsabilidad, pero, la oportunidad es nuestra, cada instante es la ocasión de hacer algo diferente, preguntándonos si vale la pena hacer las cosas como hasta ahora lo hemos hecho, tomar al toro por los cuernos, envestirnos con él, e invertir ese coraje que nos saca a flote en las situaciones más adversas, no esperemos al final para pasar momentos de calidad con nuestros seres queridos, despeguemos nuestros sentidos del medio frio de las redes sociales y de una vez por todas demos cavidad al afecto fraternal que nos hace falta, lo importante es una caricia, un beso dado desde el alma y no un email cadena con técnicas reflexivas que nadie lee, analiza y aprovecha, el cual sigue su curso para que sepan que tenemos muchos contactos y de los cuales conocemos muy poco. Apaguemos el televisor y dejemos de cenar la familia preconcebida digerida por los medios, tengamos una charla sin joder, para saber lo que le pasa a nuestra familia, nuestro mundo se retroalimenta de ese núcleo esencial que emanamos, es el siguiente tejido, un órgano esencial y tan vital que debemos de curar. Averigüemos como están nuestros hijos, sino sufren maltrato, si su educación los enriquece, juguemos con ellos y aprendamos de ellos porque nunca se es demasiado grande ni chico para compenetrarse en la sabiduría del otro. Dejemos de adoptar machistas y sumisos miedos, para saber si nuestra pareja se siente bien, ver de qué manera podemos apoyarla si está se dedicada a las labores del hogar, por lavar los trastes o la ropa no se nos van a caer las manos, si trabaja, ayudarla a que su crecimiento laboral y espiritual vallan de la mano. Porque al decir un Te amo, no se nos va caer el pene enfrente de los que nos cuestionan y se dicen ser nuestros amigos, asumamos nuestra sexualidad sin egoísmo y pensemos en el otro, respetando su libertad de decidir qué y de qué forma le agrada experimentarlo, podemos volverlo un ritual para redescubrir nuevas sensaciones, expandir nuestros sentidos, hacer el amor es experimentar mas al otro, conocernos en la intimidad como somos mas allá de la desnudes del cuerpo, mas allá de un orgasmo tradicional donde al concluir volvemos ser dos completos desconocidos. La actitud es decisión propia, el milagro es colectivo. No busques el momento idóneo, es aquí y ahora.

Hasta nuestro próximo encuentro.
Un fuerte abrazo de su amigo El Lobo Solar.

jueves, 18 de febrero de 2010

Disoluciones del corazón.


Duermo bajo la sabana oscura
del árbol de tu noche alegre.

Como los frutos de luz
con que tintinean tus manos.

Esperando la brisa cálida
de tu mirada que cura
las dunas de mi mente.

*Porque en la furia de tu naturaleza
está la paz de todos mis sentidos
la disolución de nuestros corazones
en las noches de carnaval del amor tornasol.

Del otro lado de la luz.

Es evidente que ya no ando en 2 extremidades
que ya no recuerdo mi nombre original
y que en mi taza traslúcida de café
solo hay un sabor a labios que no son los míos.

Es evidente que mi piel tiene huellas de caricias
como el barro tiene la identidad de quien lo moldea
que mi ropa es una foto gris de los años 40
y que mi aliento ya no revive flores muertas.

Es evidente que mi corazón ya no es una llave de cobre
que abre los huecos oscuros del cuerpo de la noche
que mis dedos ya no desnudan las capas liquidas del día
y que mi dactilografía no pinta un mejor mundo.

Es evidente que de algún modo su ropa me habla a señas
que me grita que la desabroche de nuevo,
que le murmure amor a sus hilos y listones,
que después de todo ella es lo único que aun no se marcha
y que me aterra saber que no hay vapor que caliente mis telas y su cuerpo.

Es evidente que las calles ya no me conducen a la tierra de nunca jamás
que los gigantes condominios no me dejan cerca del cielo
que la dama de negro no reclama mis más dulces miedos
y lo doliente es que ya no diluvian humanidad mis párpado secos.

Es evidente que ya los hospitales no me diagnostican paz,
que las enfermeras no drenan esta mi soluble soledad,
que los médicos no marchan de un hemisferio a otro
para mandarme al manicomio de los fantasmas de lo banal
y que mi enfermedad se volvió la receta gris polvo para los
que agonizan esperando el transplante que los haga exhalar una vez más.

Es evidente que los billares y bares de buena muerte
ya no mitigan mi sed con sus brebajes de indeleble tranquilidad
que las esquinas no depositan amor misionero
para cobijarme con una luna de sabanas blancas de lino
y que después de todo ya no hay quien fantaseé
con las extensiones de este rastrojo de lo que alguna vez fue fuego.

Es evidente que mis dedos ya no delinean estelas,
que mi mente ya no alivia la frente cansada de otros,
que ya no cometo crímenes perfectos para mantener el curso
anormal de lo que me hacia único en este centenar de universos
y que aun sin identidad, ahí quien me mira y retrocede en sus memorias
para darme una caricia que por segmentos de historia me da serenidad.

Es evidente que el fulgor de unas veladoras gobiernan mis caminos
una vez al año cuando ya no se en donde refugiarme,
valdría la pena decir que los panteones no cumplen mis expectativas
como la política que me da grima aunque ya no vote por nada.

Mis amigos me ven como forma de lapida, césped mal cortado,
de flores nuevas en vasija viejas, como epitafio para nacer de nuevo.
De vez en cuando se preguntan:
¿Por que me adelante a sus marchas?
¿Quién es la chica de la foto que me mima?
¿Por qué ya no les miro a los ojos,
para luego secárselos con una servilleta?

Y yo solo con una parvada de peses bajo ensoñaciones
nado en el océano vespertino de sus más queridos anhelos,
con los dedos frágiles del viento toco su rostro,
con la evocación de mis más preciadas posesiones
les hablo desde mis afligidos adentros,
con la lluvia azul detenida en los granos de sal del tiempo
que a su lado parten en dos las lagunas mentales.

Antes de dejar en el tintero las palabras que en esa nota
se evaporan, sin haberse publicado estos mis motivos:

…Camaradas y Dama de mis sueños
ya no pude aguantar la incertidumbre
de saber que hay del otro lado de la luz,
el reflejo en negativo y sepia del otro lado del espejo,
y me adelante a ese mundo, a esos olores y sabores
pues mi cuerpo ya no traducía la pantomima que deletreaba la libertad
con que fue subrayada cada oración que me caracterizaba
y libere las aves de fuego y luz que resplandecían en nuestras bohemias noches,
ya la maquinaria con que estaba hecho andaba a destiempo
no coordinaba los movimientos
que me permitieran tocarlos y sentirlos de nuevo…

Como consuelo a desahuciados y locos
es evidente que quizás nunca lo sabrán
más por poco especial que parezca
tengo esta ligera perpetuidad
en la por ellos podré velar.