Duermo bajo la sabana oscura del árbol de tu noche alegre.
Como los frutos de luz con que tintinean tus manos. Esperando la brisa cálida de tu mirada que cura las dunas de mi mente. *Porque en la furia de tu naturaleza está la paz de todos mis sentidos la disolución de nuestros corazones en las noches de carnaval del amor tornasol.
Es evidente que ya no ando en 2 extremidades que ya no recuerdo mi nombre original y que en mi taza traslúcida de café solo hay un sabor a labios que no son los míos.
Es evidente que mi piel tiene huellas de caricias como el barro tiene la identidad de quien lo moldea que mi ropa es una foto gris de los años 40 y que mi aliento ya no revive flores muertas.
Es evidente que mi corazón ya no es una llave de cobre que abre los huecos oscuros del cuerpo de la noche que mis dedos ya no desnudan las capas liquidas del día y que mi dactilografía no pinta un mejor mundo.
Es evidente que de algún modo su ropa me habla a señas que me grita que la desabroche de nuevo, que le murmure amor a sus hilos y listones, que después de todo ella es lo único que aun no se marcha y que me aterra saber que no hay vapor que caliente mis telas y su cuerpo.
Es evidente que las calles ya no me conducen a la tierra de nunca jamás que los gigantes condominios no me dejan cerca del cielo que la dama de negro no reclama mis más dulces miedos y lo doliente es que ya no diluvian humanidad mis párpado secos.
Es evidente que ya los hospitales no me diagnostican paz, que las enfermeras no drenan esta mi soluble soledad, que los médicos no marchan de un hemisferio a otro para mandarme al manicomio de los fantasmas de lo banal y que mi enfermedad se volvió la receta gris polvo para los que agonizan esperando el transplante que los haga exhalar una vez más.
Es evidente que los billares y bares de buena muerte ya no mitigan mi sed con sus brebajes de indeleble tranquilidad que las esquinas no depositan amor misionero para cobijarme con una luna de sabanas blancas de lino y que después de todo ya no hay quien fantaseé con las extensiones de este rastrojo de lo que alguna vez fue fuego.
Es evidente que mis dedos ya no delinean estelas, que mi mente ya no alivia la frente cansada de otros, que ya no cometo crímenes perfectos para mantener el curso anormal de lo que me hacia único en este centenar de universos y que aun sin identidad, ahí quien me mira y retrocede en sus memorias para darme una caricia que por segmentos de historia me da serenidad.
Es evidente que el fulgor de unas veladoras gobiernan mis caminos una vez al año cuando ya no se en donde refugiarme, valdría la pena decir que los panteones no cumplen mis expectativas como la política que me da grima aunque ya no vote por nada.
Mis amigos me ven como forma de lapida, césped mal cortado, de flores nuevas en vasija viejas, como epitafio para nacer de nuevo. De vez en cuando se preguntan: ¿Por que me adelante a sus marchas? ¿Quién es la chica de la foto que me mima? ¿Por qué ya no les miro a los ojos, para luego secárselos con una servilleta?
Y yo solo con una parvada de peses bajo ensoñaciones nado en el océano vespertino de sus más queridos anhelos, con los dedos frágiles del viento toco su rostro, con la evocación de mis más preciadas posesiones les hablo desde mis afligidos adentros, con la lluvia azul detenida en los granos de sal del tiempo que a su lado parten en dos las lagunas mentales.
Antes de dejar en el tintero las palabras que en esa nota se evaporan, sin haberse publicado estos mis motivos:
…Camaradas y Dama de mis sueños ya no pude aguantar la incertidumbre de saber que hay del otro lado de la luz, el reflejo en negativo y sepia del otro lado del espejo, y me adelante a ese mundo, a esos olores y sabores pues mi cuerpo ya no traducía la pantomima que deletreaba la libertad con que fue subrayada cada oración que me caracterizaba y libere las aves de fuego y luz que resplandecían en nuestras bohemias noches, ya la maquinaria con que estaba hecho andaba a destiempo no coordinaba los movimientos que me permitieran tocarlos y sentirlos de nuevo…
Como consuelo a desahuciados y locos es evidente que quizás nunca lo sabrán más por poco especial que parezca tengo esta ligera perpetuidad en la por ellos podré velar.
Es tarde y aun sigo sin hacer nada, el tiempo me antecede un leve sabor amargo, mis ojos casi no miran luz, creo que es acusa de mi ceguera prematura, todo lo que percibo es como una película de los años 40, blanco y Negro, luz y Sombra, un tibio frío vive conmigo desde aquella primavera, pero que mas da, si todo aquí tiene una belleza cautivadora y enigmática. Viejos peces tocan mis pies en el piso de madera, se podría decir que soy feliz pese a mi soledad, recuerdo el sonido de la humanidad tan barritante que me era difícil encontrar mi propia voz, algunos creen que enloquecí, ¡Claro!, lo que va en contra de las reglas esta mal. Pero yo no estoy loco, solo imploraba un instante de paz, parecido a la tranquilidad que una mujer puede inspirar en sus ojos, al tocar su piel, al encontrar en ella las estrellas y caer rendido ante sus brazos, aquí desde hace tiempo no se aparece un ser femenino, quizá mi tacto se volvió áspero y mis gustos cambiaron, en mi mundo solo quedan palabras, aves, que revolotean en mi cabeza, viajes por el desierto de estos viejos cuartos, pero lo que mas abunda son esos destellos de felicidad, de esa que todos hemos experimentado. El niño que habita en mi juega en un rincón con la luz que le refleja, creando a su único amigo “Su Sombra”sabrá el infinito que platican y que se confiesan, yo solo contemplo como se escuchan pequeñas risas que hacen eco en estas cuatro paredes. Mas allá en la puerta esta él, haciendo diluviar con sus cuencas esta brizna le da humedad al entorno, casi siempre esta así, cabizbajo, alguna vez pensé que era una maldición pero cuando me tomó de la mano y me enseñó lo que pocos observan entendí el pesar de mi tristeza. Pareciera que esté seria el asilo de mis emociones .Bajo la escaleras se encuentra la angustia, siempre reprochándome el no prever mis temores, pero desde que mi osadía le miro sin titubeos mi alma descansa en paz. Si consideramos que algunos creen que enfermé, habría que visitar a mi hermana la mediocridad solo de convivir con ella a uno se le van las ganas de seguir, tal vez se preguntaran que hay de los sentimientos reprimidos, ellos siempre se encuentran en el comedor, devorándose unos a otros entre los que están la ira, el rencor, el odio y la lujuria. Todos ellos siempre tienen algo que decir, si les dedicáramos un poco de tiempo entenderíamos que estamos igual de desamparados que ellos, cuya única diferencia es que uno implora prudencia y cambio, siendo ellos parte de la imprudencia a causa de un brusco cambio. Se podría decir que aquí todos conviven en armonía, recuerdo que antes de que los hiciera mis aliados, estaba en un profundo conflicto con ellos, en esta guerra no había pérdidas humanas solo uno que otro que huía por no poderme comprender quizá por eso hoy vivo solo. Algunos saben actuar ante la sociedad, actuar con naturalidad, pero sé que cuando nadie los observa y llegan a su residencia, cuelgan sus alas en el closet y están como yo, solos, tan solos, pues en su casa habitan desconocidos, unidos por lazos de sangre pero tan lejanos como dos continentes. Hay a quien admiro y le rindo respeto, aquellos serés que pueden llevar una vida con los demás y consigo mismo sin ataduras, sin prejuicios. Quizás encontraron el balance perpetuo para la felicidad, no obstante, cuando creo que es necesario partir, viajar, transformarme, ocurre algo similar me fusiono con cada inquilino de mi hogar tomo pensamientos y enseñanzas nuevas, salgo con alguien, me conoce, descubre la magia que solo yo conocía y antes de que los días partan, pactamos algo parecido al amor. Entonces vuelven los aromas, los paisajes, la ciudad, el ruido, solo con la única diferencia que nuestras galaxias ahora le pertenecen a los dos. Quizás nuestra soledad es intermediable y lo que nos aparta nos redescubre, lo que olvidamos nos sorprende, lo que conocemos nos ayuda y lo que algunos llamaron locura alguien bajo el desierto observó que este terreno emanaba agua y era posible vivir con él.