Es tarde y aun sigo sin hacer nada, el tiempo me antecede un leve sabor amargo, mis ojos casi no miran luz, creo que es acusa de mi ceguera prematura, todo lo que percibo es como una película de los años 40, blanco y Negro, luz y Sombra, un tibio frío vive conmigo desde aquella primavera, pero que mas da, si todo aquí tiene una belleza cautivadora y enigmática. Viejos peces tocan mis pies en el piso de madera, se podría decir que soy feliz pese a mi soledad, recuerdo el sonido de la humanidad tan barritante que me era difícil encontrar mi propia voz, algunos creen que enloquecí, ¡Claro!, lo que va en contra de las reglas esta mal. Pero yo no estoy loco, solo imploraba un instante de paz, parecido a la tranquilidad que una mujer puede inspirar en sus ojos, al tocar su piel, al encontrar en ella las estrellas y caer rendido ante sus brazos, aquí desde hace tiempo no se aparece un ser femenino, quizá mi tacto se volvió áspero y mis gustos cambiaron, en mi mundo solo quedan palabras, aves, que revolotean en mi cabeza, viajes por el desierto de estos viejos cuartos, pero lo que mas abunda son esos destellos de felicidad, de esa que todos hemos experimentado. El niño que habita en mi juega en un rincón con la luz que le refleja, creando a su único amigo “Su Sombra” sabrá el infinito que platican y que se confiesan, yo solo contemplo como se escuchan pequeñas risas que hacen eco en estas cuatro paredes. Mas allá en la puerta esta él, haciendo diluviar con sus cuencas esta brizna le da humedad al entorno, casi siempre esta así, cabizbajo, alguna vez pensé que era una maldición pero cuando me tomó de la mano y me enseñó lo que pocos observan entendí el pesar de mi tristeza. Pareciera que esté seria el asilo de mis emociones .Bajo la escaleras se encuentra la angustia, siempre reprochándome el no prever mis temores, pero desde que mi osadía le miro sin titubeos mi alma descansa en paz. Si consideramos que algunos creen que enfermé, habría que visitar a mi hermana la mediocridad solo de convivir con ella a uno se le van las ganas de seguir, tal vez se preguntaran que hay de los sentimientos reprimidos, ellos siempre se encuentran en el comedor, devorándose unos a otros entre los que están la ira, el rencor, el odio y la lujuria. Todos ellos siempre tienen algo que decir, si les dedicáramos un poco de tiempo entenderíamos que estamos igual de desamparados que ellos, cuya única diferencia es que uno implora prudencia y cambio, siendo ellos parte de la imprudencia a causa de un brusco cambio. Se podría decir que aquí todos conviven en armonía, recuerdo que antes de que los hiciera mis aliados, estaba en un profundo conflicto con ellos, en esta guerra no había pérdidas humanas solo uno que otro que huía por no poderme comprender quizá por eso hoy vivo solo. Algunos saben actuar ante la sociedad, actuar con naturalidad, pero sé que cuando nadie los observa y llegan a su residencia, cuelgan sus alas en el closet y están como yo, solos, tan solos, pues en su casa habitan desconocidos, unidos por lazos de sangre pero tan lejanos como dos continentes. Hay a quien admiro y le rindo respeto, aquellos serés que pueden llevar una vida con los demás y consigo mismo sin ataduras, sin prejuicios. Quizás encontraron el balance perpetuo para la felicidad, no obstante, cuando creo que es necesario partir, viajar, transformarme, ocurre algo similar me fusiono con cada inquilino de mi hogar tomo pensamientos y enseñanzas nuevas, salgo con alguien, me conoce, descubre la magia que solo yo conocía y antes de que los días partan, pactamos algo parecido al amor. Entonces vuelven los aromas, los paisajes, la ciudad, el ruido, solo con la única diferencia que nuestras galaxias ahora le pertenecen a los dos. Quizás nuestra soledad es intermediable y lo que nos aparta nos redescubre, lo que olvidamos nos sorprende, lo que conocemos nos ayuda y lo que algunos llamaron locura alguien bajo el desierto observó que este terreno emanaba agua y era posible vivir con él.
…Sin Temor-Honestidad-Transparencia, Meditacion-Imaginacion,Fluir,Acción-Esfuerzo,Efecto…
miércoles, 17 de febrero de 2010
Nuestra soledad es intermediadle
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